Esta tarta salada de hojaldre juega con una combinación de sabores que funciona especialmente bien: la suavidad de la ricotta y el tomate, el punto vegetal de los espárragos trigueros y el sabor característico de la mortadela con aceitunas ElPozo. El hojaldre aporta la textura crujiente y hace que el conjunto resulte ligero de comer, a pesar de tener un relleno generoso.
Se trata de una receta mediterránea que resalta uno de los ingredientes estrella de nuestro país: los espárragos trigueros de temporada. Estos espárragos combinan muy bien con quesos suaves como la ricotta y, junto con la mortadela, crean un contraste de sabores sin que ningún ingrediente resulte excesivamente dominante. Esta tarta salada con espárragos, mortadela y ricotta tiene, además, un aspecto muy apetecible gracias a que buena parte del relleno queda visible.
Por su formato, también es una receta especialmente cómoda para compartir. Puedes presentarla entera y cortarla en porciones en la mesa, tanto como entrante como para un picoteo informal. Si buscas un aperitivo salado para compartir que sea sencillo pero tenga una presentación cuidada, este hojaldre es una opción muy práctica.
La elaboración requiere pocos utensilios, lo que también facilita bastante la preparación. Utiliza una sartén para saltear los espárragos, una tabla y un cuchillo para cortar la mortadela, una bandeja apta para horno y un pincel de cocina para extender el huevo batido sobre el borde del hojaldre.
Por el sabor suave de la ricotta y el carácter más marcado de los espárragos y la mortadela, funcionan especialmente bien bebidas frescas que acompañen el conjunto sin resultar demasiado intensas.
En este caso, merece la pena prestar especial atención a la primera cocción de los espárragos, al reparto del relleno y al borde de la masa.
No cocines demasiado los trigueros en la sartén. Como después pasarán 30 minutos en el horno, un salteado previo es suficiente para que comiencen a ablandarse sin perder completamente su textura.
También conviene repartir bien el tomate, la ricotta, los espárragos y los dados de mortadela. En una tarta salada cremosa, una distribución uniforme permite que todas las porciones mantengan un equilibrio parecido entre la parte más suave del relleno y los ingredientes con mayor presencia.
Por último, deja libre el borde antes de pincelarlo con huevo. Así el hojaldre podrá crecer y dorarse correctamente, creando ese marco crujiente que caracteriza a este tipo de tartas.
Con estos sencillos cuidados, tendrás un hojaldre salado fácil de preparar, con un relleno bien repartido y una presentación especialmente atractiva. Una propuesta perfecta para disfrutar de los espárragos de temporada en un formato diferente y servir como aperitivo salado para compartir.
| 150 g Mortadela con aceitunas maxi |
| 1 plancha Hojaldre |
| 1 manojo Espárragos trigueros |
| 200 g Ricotta |
| 150 g Salsa de tomate |
| 1 Huevo batido para pincelar el hojaldre |
| Aceite de oliva virgen extra |
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